Serie: "Quiero amar bien, pero..." Día 4: Quiero perdonar, pero... siento que pierdo.. Por Pastor Daniel Praniuk

Haz click en las siguientes 2 opciones para abrir un menú desplegable y escoger el libro que desees leer o usa el buscador para ir a un libro y capítulo específico.

Utiliza las 3 barritas de abajo para buscar el libro que desees leer o el buscador para ir a un libro y capítulo específico.

Serie «Quiero amar bien, pero…”

Día 4 – Quiero perdonar, pero… siento que pierdo

Por Pastor Daniel Praniuk

Introducción

Perdonar suena correcto… hasta que duele.
Para muchos, el perdón no es un concepto espiritual bonito, sino una lucha interna profunda: “Si perdono, ¿quién responde por lo que me hicieron?” “¿No estoy minimizando el daño?” “¿No estoy perdiendo dignidad, justicia o límites?”.

Estas preguntas no son nuevas. El apóstol Pedro también las tuvo. En un momento honesto, se acerca a Jesús con una inquietud muy humana:

“Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí?” (Mateo 18:21)

Pedro no estaba preguntando por teoría, sino por costo emocional. Perdonar una y otra vez se siente como perder terreno, como quedar en desventaja. Jesús responde rompiendo toda lógica humana:

“No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete.” (Mateo 18:22)

Con esta respuesta, Jesús no glorifica el abuso ni niega el dolor, pero sí revela una verdad incómoda: el perdón no es una pérdida, es una liberación. Expone que el verdadero prisionero no es quien falló, sino quien vive cargando la deuda emocional.

Este devocional es para quienes quieren amar bien, pero sienten que al perdonar siempre salen perdiendo. Hoy veremos que perdonar no es borrar el pasado ni justificar el daño, sino romper el vínculo que te mantiene atado al dolor. El perdón no empobrece el corazón; lo libera para sanar y avanzar.

Punto 1: El perdón no niega el daño, lo pone en el lugar correcto

Versículo relacionado: “El que encubre sus pecados no prosperará; mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia.” (Proverbios 28:13)

José no dijo: “No pasó nada”. Dijo: “Pasó algo malo, pero Dios no quedó fuera”. El perdón bíblico no es negación ni espiritualización del abuso; es reconocer la herida sin permitir que se convierta en identidad.

Cuando no perdonamos, seguimos actuando como acreedores emocionales: esperando que el otro “pague” con culpa, sufrimiento o arrepentimiento eterno. El perdón comienza cuando reconocemos el daño, pero renunciamos al cobro.

Punto 2: Perdonar es soltar la deuda, no absolver la responsabilidad

Versículo relacionado: “Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor.” (Romanos 12:19)

La liberación del acreedor no dice que el otro fue inocente; dice que Dios es el juez, no tú. José no justificó la maldad de sus hermanos, pero dejó el juicio en manos de Dios.

Cuando perdonas, no estás diciendo “estuvo bien”, sino “no cargaré más con esto”. Soltar la deuda emocional es dejar de vivir esperando que el otro repare lo irreparable.

Punto 3: El rencor promete justicia, pero produce esclavitud

Versículo relacionado: “Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe.” (Hebreos 12:15)

El rencor se disfraza de protección, pero termina siendo una prisión. José pudo vivir años amargado, pero eligió sanar. La amargura no castiga al culpable; consume al herido.

Perdonar no es perder poder, es recuperarlo. El rencor ata el presente al pasado; el perdón corta esa cadena.

Punto 4: Dios redime la historia cuando el corazón se libera

Versículo relacionado: “A los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien.” (Romanos 8:28)

José pudo ver su historia desde otra perspectiva: no como víctima permanente, sino como instrumento de un plan mayor. Esto no ocurrió antes del perdón, sino después.

Cuando soltamos la deuda emocional, Dios comienza a ordenar lo que parecía injusto. El perdón no cambia lo que pasó, pero sí cambia lo que Dios puede hacer con eso.

Punto 5: Perdonar es elegir la libertad antes que la razón

Versículo relacionado: “Antes sed benignos unos con otros… perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó.” (Efesios 4:32)

José tenía la razón, pero eligió la libertad. El perdón no siempre es justo desde lo humano, pero siempre es sanador desde lo espiritual. Amar bien implica renunciar a la venganza para abrazar la paz.

El perdón no te quita nada que Dios no pueda restaurar. Te devuelve la capacidad de amar sin cadenas.

Conclusión

Si hoy dices: “Quiero perdonar, pero siento que pierdo”, la Palabra te recuerda que lo único que pierdes es el peso que no te dejaba avanzar. El perdón no te empobrece; te libera.

Dios no te pide que olvides, te invita a sanar. Y cuando sueltas la deuda, tu corazón vuelve a respirar.

Perdonar no borra la herida, pero sí detiene la infección.
No perdonas porque el otro lo merezca, sino porque tú mereces paz.
El perdón es el acto más valiente del amor maduro.

Hoy, nombra delante de Dios a la persona o situación que aún sientes que te debe algo.
Dile: “Señor, hoy dejo esta deuda en Tus manos. Yo elijo la libertad.”
Ese acto es el inicio de una sanidad profunda.

Oración: “Señor, conoces lo que me hicieron y lo que aún duele. Hoy decido soltar la deuda que he cargado por tanto tiempo. No justifico el daño, pero confío el juicio a Ti. Libera mi corazón para amar sin cadenas. Amén.”

Preguntas para reflexionar

  1. ¿A quién siento que aún me “debe” algo emocionalmente?
  2. ¿Cómo me ha afectado cargar con ese rencor?
  3. ¿Qué temo perder si perdono?
  4. ¿Qué ganaría mi corazón si suelto esta deuda?
  5. ¿Estoy dispuesto a confiarle la justicia a Dios?

 

El perdón es un proceso que se fortalece con la Palabra.
En 15minutosdiarios.com encontrarás estudios bíblicos diseñados para ayudarte a sanar relaciones, amar con madurez y vivir con un corazón libre, 15 minutos al día.

Amar bien también significa aprender a soltar.

Imagen 597x300 para WebSite

🎧 ¿Ya escuchaste nuestros devocionales en audio?

Ahora puedes fortalecer tu fe también con solo escuchar. Visita nuestra nueva sección de podcast en:
Perfecto para tus momentos en el auto, caminando o en casa. ¡Dale play a tu crecimiento espiritual diario!
Antes de subscribirte, haz clic aqui, a este corto video,
que te va a guiar paso por paso.
Segun tu Correo Electrónico, puedes recibir nuestros Boletines Semanales en tu bandeja de entrada,
bandeja de spam, bandeja de promociones, etc.
Queremos escucharte 😊
¿Qué parte de este estudio tocó tu corazón? Comparte en los comentarios lo que Dios te habló hoy, una pregunta que tengas, o simplemente un saludo. Tus palabras pueden animar a otros que también están buscando a Dios. ¡Nos encantará leerte!

Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

En un mundo lleno de distracciones y ocupaciones, encontrar tiempo para la meditación espiritual puede ser un desafío. Sin embargo, creemos que incluso 15 minutos dedicados a Dios cada día pueden tener un impacto profundo.

Acerca de mi

Contacto

© 2024 Creado por: TuWebExpress