Serie «8 Días para un nuevo comienzo”
Día 7 – Perdona para avanzar
Por Pastor Daniel Praniuk
Introducción
Hay personas que comienzan un nuevo año con metas, pero cargando viejas heridas. Intentan avanzar, pero algo siempre las detiene: recuerdos, traiciones, palabras que dolieron, abandonos que nunca se explicaron. En Latinoamérica, muchos viven luchando no solo con problemas económicos, sino con dolores emocionales no resueltos que drenan la esperanza y roban la paz.
El perdón no es un tema cómodo. Para muchos, perdonar parece injusto, especialmente cuando no hubo disculpas ni arrepentimiento. Sin embargo, la Palabra de Dios enseña que el perdón no es para justificar al otro, sino para liberar el corazón. Colosenses 3:13 nos muestra que avanzar hacia lo nuevo requiere soltar lo viejo, aun cuando duela.
Punto 1: El perdón es una decisión espiritual, no una emoción
Versículo clave: Colosenses 3:13
“Perdonándoos unos a otros…”
Pablo no presenta el perdón como un sentimiento espontáneo, sino como una acción intencional. Esperar sentir ganas de perdonar es postergar la sanidad. El perdón bíblico no depende de emociones, sino de obediencia y fe.
Muchas personas dicen: “No puedo perdonar porque todavía me duele”. La verdad es que perdonamos no porque el dolor se fue, sino para que el dolor no gobierne más. El perdón comienza cuando decides dejar de alimentar la herida y entregarla a Dios.
Punto 2: No perdonar te ata al pasado que quieres dejar atrás
Versículo relacionado: Hebreos 12:15
“Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que, brotando alguna raíz de amargura, os estorbe…”
La amargura funciona como una raíz silenciosa. No siempre se ve, pero consume energía, roba la paz y contamina las relaciones. Muchas personas quieren un nuevo comienzo, pero siguen arrastrando viejas ofensas al nuevo año.
Perdonar no borra lo ocurrido, pero corta el poder que el pasado tiene sobre tu presente. Mientras no perdonas, sigues conectado emocionalmente a lo que te dañó. Soltar no es olvidar; es dejar de cargar.
Punto 3: Perdonar no siempre restaura la relación, pero sí restaura el corazón
Versículo relacionado: Romanos 12:18
“Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres.”
Existe una falsa idea de que perdonar obliga a reconciliarse. La Biblia no enseña eso. Hay relaciones que no pueden ni deben restaurarse por seguridad emocional o espiritual. Sin embargo, el perdón sí es necesario para restaurar tu interior.
Puedes perdonar y aun así establecer límites. Puedes soltar el rencor sin permitir que vuelvan a herirte. Perdonar no te expone; te fortalece. Dios no te pide que vuelvas al pasado, sino que sanes para poder avanzar.
Punto 4: Cristo es el modelo y la fuente del perdón
Versículo relacionado: Efesios 4:32
“…perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.”
Pablo eleva el estándar del perdón: no perdonamos porque el otro lo merece, sino porque Cristo nos perdonó primero. Jesús no esperó que fuéramos perfectos ni que pidiéramos disculpas de la manera correcta. Él perdonó desde la cruz.
Cuando miras el perdón que recibiste, encuentras fuerza para perdonar lo que otros te hicieron. El perdón cristiano no nace del orgullo, sino de la gratitud por la gracia recibida.
Punto 5: Perdonar abre la puerta a un nuevo comienzo real
Versículo relacionado: Isaías 43:18–19
“No os acordéis de las cosas pasadas… He aquí que yo hago cosa nueva.”
Dios promete hacer algo nuevo, pero hay algo implícito: no puedes avanzar aferrado al pasado. El perdón es el acto espiritual que limpia el terreno donde Dios quiere sembrar lo nuevo.
Mientras sostienes la ofensa, el corazón no tiene espacio para la paz. Pero cuando perdonas, aunque sea con lágrimas, Dios comienza a sanar, restaurar y renovar. El perdón no cambia lo que pasó, pero sí cambia lo que viene.
Conclusión
Perdonar no es fácil, pero es necesario. No hacerlo te mantiene atado a una versión de tu historia que Dios ya quiere cerrar. El nuevo año no necesita más peso emocional; necesita un corazón libre. Perdona para avanzar. Suelta para sanar. Confía para comenzar de nuevo.
Hoy decide decirle a Dios con sinceridad:
“Señor, te entrego esta herida. Yo decido perdonar, aunque todavía me duela.”
Ese acto puede marcar el inicio de tu verdadera libertad.
Preguntas para reflexionar
- ¿A quién necesito perdonar para poder avanzar este nuevo año?
- ¿Qué heridas del pasado sigo cargando en silencio?
- ¿Estoy confundiendo perdón con reconciliación obligatoria?
- ¿He recordado cuánto me ha perdonado Dios a mí?
- ¿Qué espacio nuevo puede crear el perdón en mi corazón?
Sanar el corazón es un proceso que necesita constancia espiritual. En 15MinutosDiarios.com encontrarás devocionales diarios que te ayudarán a soltar el pasado, renovar tu fe y caminar con libertad emocional.
Dedica 15 minutos diarios y permite que Dios te prepare para un nuevo comienzo real.