«Es cada cristiano un trabajador de la vid?»
Por Pastor Daniel Praniuk
Lección 4
En muchas de nuestras iglesias en Latinoamérica, hemos caído en la trampa de pensar que el «ministerio» es algo que solo hacen los pastores o aquellos que tienen un sueldo de la iglesia. Pensamos que nuestro trabajo es simplemente asistir, dar una ofrenda y quizás ayudar en el «enrejado«: limpiar el templo, organizar sillas o participar en comités. Pero hoy, vamos a descubrir que el llamado de Jesús es mucho más emocionante y cercano a nuestra realidad diaria.
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Estudio del Capítulo 4: Es cada cristiano un trabajador de la vid?
I. El Mandato no es para unos pocos expertos
Recordemos la Gran Comisión en Mateo 28:16-20. A menudo, hemos leído esto como un mandato para misioneros que viajan a otros países. Pero, como nos enseñan las fuentes, la esencia de este pasaje no es «ir«, sino «haced discípulos«.
Jesús no le habló solo a una élite espiritual. Como señala el teólogo Don Carson, los once apóstoles en esa montaña son modelos o paradigmas para todos los discípulos. Por lo tanto, es obligatorio para todos los discípulos de Jesús hacer que otros sean lo que ellos mismos ya son: discípulos de Jesucristo.
Motivación: No importa si tenemos un título universitario o si luchamos mes a mes con un presupuesto apretado. Si somos seguidores de Jesús, ya estamos capacitados por Su Espíritu para invitar a otros a seguirle. Tu historia de cómo Dios te sostiene en medio de la escasez es tu herramienta más poderosa para la vid.
II. «Mientras vamos«: El Discipulado en el mercado y en el bus
Una de las bellezas del texto original es que el «id» se traduce mejor como «mientras vas« o «al ir«. Esto es revolucionario para nosotros. Significa que la Gran Comisión no sucede en un evento especial, sino mientras vamos al trabajo, mientras compramos en el mercado o mientras conversamos con un vecino sobre la situación del país.
El discipulado debe convertirse en nuestra agenda normal y prioridad cotidiana. Dejemos de esperar a tener recursos económicos para «organizar un evento» y empecemos a ver cada relación como una oportunidad divinamente orquestada para nutrir la vid.
III. ¿Por qué preferimos el enrejado a la vid?
Seamos honestos: a veces preferimos el «trabajo de enrejado«. Es mucho más fácil asistir a una reunión para hablar del estado de la alfombra o limpiar las hojas del patio que tener una conversación difícil sobre el pecado con un amigo o compartir el Evangelio con un vecino.
El trabajo de enrejado es visible y nos hace sentir que «logramos algo«, pero el trabajo de la vid es personal, requiere oración y nos obliga a depender totalmente de Dios. Sin embargo, recordemos que nuestra meta no es hacer «miembros de una institución«, sino discípulos genuinos de Jesús. Vamos a priorizar a las personas por encima de las estructuras.
V. El Método: Bautizar y Enseñar
Jesús nos dio el método: bautizar (iniciar a las personas en la comunidad de fe) y enseñar a obedecer. Esto no requiere un salón de clases lujoso. Podemos enseñar lo que ya sabemos. El discipulado es, en esencia, ayudar a otros a obedecer lo que Jesús ya nos ha enseñado a nosotros.
Práctica: No necesitamos ser expertos. Si sabemos orar, enseñemos a otro a orar. Si sabemos que Dios es fiel en la necesidad, compartamos esa verdad con alguien que esté angustiado. El discipulado real es abrir nuestra boca y hablar la Palabra de Dios a otra persona de manera cercana e intencional.
Guía Práctica: Convirtiéndonos en Trabajadores de la Vid
Para que este estudio sea un 50% práctico, vamos a implementar estos pasos esta misma semana:
- La Visión de la Calle: Mañana, cuando salgamos de casa, digamos: «Señor, hoy soy Tu trabajador de la vid en este lugar. Abre mis ojos para ver a quién puedo servir«.
- Identificación de Personas: Escribamos los nombres de cinco personas de nuestro entorno cotidiano (compañeros de trabajo, vecinos, familiares). Empecemos a orar por ellos diariamente, no para que «vengan a la iglesia«, sino para que Dios nos dé la oportunidad de hablarles de Su amor.
- Conversaciones de 15 Minutos: Usemos nuestra plataforma com como una herramienta. Invitemos a alguien a leer un estudio corto y preguntémosle: «¿Cómo te hace sentir esta promesa de Dios?».
- Aprovechar lo Natural: Usemos situaciones comunes, como una reunión para ver un partido de fútbol o un café, para compartir nuestra fe de forma auténtica.
Preguntas para nuestro Grupo
- ¿En qué momentos de tu día sientes que es más natural actuar como un «trabajador de la vid«?
- ¿Por qué crees que a veces nos resulta más cómodo hacer «trabajo de enrejado» (tareas administrativas) que hablarle de Jesús a alguien?.
- ¿Cómo cambia tu ánimo al saber que Jesús te considera un «misionero» en tu propio barrio, sin importar cuánto dinero tengas?
- ¿Qué persona de tu lista de cinco vamos a intentar contactar esta semana para orar por ella?
Conclusión: Nuestra Identidad es el Servicio
Comprendamos que ser un discípulo implica, por naturaleza, ser un hacedor de discípulos. No es una opción para unos pocos; es el privilegio de todos los que hemos sido rescatados por la gracia de Dios. No busquemos centralizar el crecimiento en un edificio; vamos a descentralizarlo, llevándolo a cada hogar y a cada conversación cotidiana.
Sigamos adelante con valentía, tenemos al Rey de toda autoridad caminando con nosotros todos los días hasta el fin del mundo. Vamos a nutrir la vid, porque Latinoamérica será transformada por el poder de Dios actuando a través de personas comunes como nosotros.